lunes, 25 de julio de 2011

Zamba para mi - Ignacio B. Anzoategui

Está tu sombra en cada una
de las cosas que miro en el recuerdo,
pero al mirar hacia adelante
todo está nuevo, amor, todo está nuevo.

Pasaron cosas importantes
que a veces se me trepan al recuerdo
y desde allí se me descuelgan
como si nunca, amor, hubieran muerto.

Ya no doy vuelta la cabeza,
es que me importan menos los recuerdos.
Estoy naciendo cada día,
estoy tratando de mirarme adentro.

De la vida ya vivida
he desterrado el arrepentimiento.
Tengo mi vida entre las manos
y es todo el tiempo, amor, ya no hay más tiempo.

Solo Dios sabe lo que viene,
no me interesa más lo que está lejos.
Mi vida es todo lo de ahora,
mi vida entera es todo este momento.

Ésta se la escuché recitar a Federico Peralta Ramos en el programa de Tato y nunca supe qué era hasta que comenzó internet y fué una de las primeras cosas que busqué.

3 comentarios:

natty dijo...

Es una de las canciones más hermosas que he escuchado. La cantamos en cada reunión que hacemos con nuestros amigos uruguayos y argentinos.

tonia dijo...

Natty, gracias por tu visita y comentario, como decís, es una canción hermosa que se queda en la memoria...

Unknown dijo...

Esta zamba, cuya letra y música corresponde a mi hermano mayor Ignacio B. Anzoátegui (hijo), iluminó para mí, y para muchos otros, el camino de la espiritualidad permitiendo recorrer los laberintos interiores de cada uno y descubrir, con absoluta honestidad intelectual, la importancia de los valores que allí se encuentran refugiados sin atreverse a abandonar la oscuridad de las tinieblas que los acechan y emprender, con sus luces encendidas y livianos de equipaje, el fascinante viaje de la vida, aceptando que la misma -tal como desde siempre lo sostuviera poéticamente nuestro padre- "no es un problema para resolver sino un teorema para demostrar". Y esa es la forma en que emprendemos el viaje sin retorno para disfrutar, día a día, del paisaje con el entusiasmo de alcanzar el destino que Dios nos tiene reservado.
Martín Anzoátegui, sexto en la prelación familiar de once hermanos y de la que el querido Ignacio fuera el primogénito.