viernes, 9 de noviembre de 2012

Adiós Leonardo, llovía y llovía

Hoy corté una flor
y llovía y llovía
esperando a mi amor
y llovía y llovía

Presurosa la gente
pasaba, corría y
desierta quedo la ciudad
pues llovía

Yo me puse a pensar tantas cosas
bonitas como el día en la
playa cuando te conocía

Como jugaba el viento
con tu pelo de niña
ay que suerte que suerte
tu mirada y la mía

Cuando llegue mi amor le diré
tantas cosas o quizás
simplemente le regale una rosa

Por que yo corté una flor
y llovía y llovía
esperando mi amor
y llovía y llovía

Que me alegra tu canto
Que me alegre tu risa
Que se alegre en silencio
Tu mirada y la mía.

Nos iremos charlando por las calles vacías
Nos iremos besando por las calles vacías.

Y sabrán que te quiero esas calles
vacías y yo te iré contando
tantas cosas bonitas
como el día en la
playa cuando te conocía

Como jugaba el viento
con tu pelo de niña
ay que suerte que suerte
tu mirada y la mía

Cuando llegue mi amor le diré
tantas cosa o quizás
simplemente le regale una rosa

O quizás simplemente me regale la rosa
O quizás simplemente me regale la rosa

Nos iremos charlando por las calles vacías
Y nos iremos besando por las calles vacías
Y sabrán que te quiero esas calles vacías

Yo te iré contando
tantas cosas bonitas
como el día en la
playa cuando te conocía

Como jugaba el viento
con tu pelo de niña
ay que suerte que suerte
tu mirada y la mía

para mí era un vinilo simple de mis viejos... cuántas tardes...


Leonardo Favio 1938- 2012

miércoles, 30 de mayo de 2012

El mar. La mar. El mar. ¡Sólo la mar!


mar en cadiz
La costa de Cádiz
El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
   ¿Por qué me desenterraste
del mar?
   En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.
   Padre, ¿por qué me trajiste
acá?

Rafael Alberti, 1924

jueves, 19 de abril de 2012

La vida es sueño - Calderón de la Barca

Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.


Segismundo